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BIBLIOTECA EN CASA

Foto: Jon Tyson Edad: todas las edades. Materiales: libros, revistas, periódicos, historietas (cómics, manga, tiras cómicas), libros ilustrados, fotolibros, incluso audiolibros. Librera, sofás o pufs, alguna almohada o cojín, incluso alfombras. Procedimiento: procurar encontrar un espacio que esté bien iluminado, con ventilación apropiada y donde se pueda colocar la librera. En ese espacio, después de colocar la librera, añadir el lugar donde poder sentarse (sofá, puf, almohada, alfombra), alguna lámpara, dulces o bebidas y después los libros.   Foto: Airam Dato-On Los libros deben ser de interés variado, con temas viejos y nuevos, cartas, historia, fantasía, naturaleza, lugares, todo libro siempre será útil para el propósito de la lectura. Un diccionario no puede faltar. También dependerá de las edades a quienes vaya dirigido. Beneficios:  Entretenimiento sano, que ayuda al cuerpo y a la mente.  Redirigir la energía a algo saludable.   Exaltar la i
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El cuento de la criada. Una novela desafiante, que incita al cuestionamiento y motiva a que el lector involucre su valoración personal hacia el personaje principal. Al avanzar en la lectura, como es costumbre, acudieron a mí cuestionamientos, intrigas y un sinfín de imágenes. Este comentario presentará algunas inquietudes propias, más que soluciones o resumen de la novela. Primer paso: recurro a algunas definiciones de distopía, ya que la obra la han catalogado en dicha vertiente, y digo “han” porque a mi parecer bien podría pertenecer a otro género  por ciertas características que intentaré escribir más adelante. Entonces  la Distopía es un antónimo de Utopía.  La Utopía concibe una sociedad de bienestar, de igualdad, en cambio una sociedad  distópica será indeseable en sí misma. Se caracteriza por la deshumanización, los gobiernos tiránicos, los desastres ambientales, declives cataclismicos, el control intrusivo de la tecnología, el individualismo se degrada y se prefiere el pensamie

RUIDO BLANCO, LIBROS NEGROS

Recuerdo que, hace más de un par de décadas, a cierta hora, la radio y la televisión tenían un límite; es decir, la programación tenía un horario establecido y momentos de descanso. Cuando esto sucedía, no había nada qué escuchar o ver y simplemente se reproducía por los altavoces un ruido rasposo, continuo, penetrante, hipnotizante. Se sentía como el entumecimiento de una de las extremidades del cuerpo. A eso se le llamaba ‘ruido blanco’. Era una pausa, un fin o un principio, algo así como la poesía que se encuentra en las páginas de este libro de Sebastián Darío Abdala; ritmos nostálgicos que transportan el alma hacia los cinco puntos cardinales del corazón del propio autor con la espiral que forman sus versos. El texto, editado por 'Libros Indie', es una propuesta sugestiva que busca demostrar con su maquetación y diseño cómo es el universo del autor y unirlo, metafóricamente hablando, al sentimiento que se descarga en cada palabra leída. Así que no vaya a asombrarte la

Un viaje hacia afuera

Muchas veces me pregunto el poeta y  la poesía aún sigue provocando la catarsis que de ellas se espera en una sociedad cada vez más ensimismada, más primerista    y con menos humanidad. Y es que ser poeta en la actualidad requiere además del desgaste físico, intelectual y social un tipo de exhibicionismo o bien colgar del poema millones de lucecitas de colores para que este pueda ser por lo menos leído una sola vez. Es así, el poeta ha tenido que recurrir a exponer más que sus ideas, ha expuesto su honorabilidad, su intimidad, su visión de la vida a cambio de una vista en internet o simple y llamo me gusta en las redes sociales. Sin embargo las razones del poeta prevalecen aún en tiempos donde nadie escucha a nadie. La palabra se vuelve ahora en un instrumento interesante el cual señala, dice, empuja, invita, asocia, y hace reflexionar ante las atrocidades cometidas por el hombre y sus arrebatos de superioridad. La palabra se vuelve esencial, u más aún, debe ser un arma, un mo
El beso de la araña. Manuel Puig. Por mucho tiempo este libro me persiguió y yo sin escusa valedera lo evitaba. Simplemente no me atraía algo en él. Juzgue al libro por su portada o por el autor. En realidad no recuerdo bien cuál fue el motivo por el cual estuve entreteniendo tanto la lectura. Llego a mi en versión PDF ¡oh tragedia! Sólo eso faltaba. La verdad es que el libro no tenía la culpa de mis malas miradas, de mis malos tratos. Empecé la lectura así como si nada. No entendía muy bien el argumento. Creí por momentos que la historia se trataba de dos mujeres contando sus historias. Por momentos pensé en dejarlo. Avanzaba la hoja y no encontraba el punto de unión entre el libro y mi ser. Poco a poco fui entendiendo la trama. Me dejé envolver por los diálogos y descubrir que no eran mujeres sino dos hombres en una prisión. Vaya sorpresa. Luego otro descubrimiento "no hay narrador" luego una tercer sorpresa "los diálogos hablaban de cine y por último y la más gra