12 cosas que te hacen un mejor escritor


Un escritor que se respete sigue ciertos lineamientos, cierta disciplina que lo impulsa a seguir adelante. Estos pasos (quizá más, quizá menos) pueden colaborar a que tu trabajo llene las expectativas.


1) Leer mucho

 El buen Jorge Luis Borges decía: "Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído". Y no era para menos. Si en realidad quieres entregar un producto fresco, refinado y original: lee. Se resume en una frase: lee para no repetir

 La lectura te dará perspectiva literaria, entenderás cómo hicieron otros antes que tú para crear, mejorarás tu vocabulario, comprenderás cómo mejorar tu técnica y, como dice la frase: tendrás conocimientos.



2) Escribir diariamente


 Me dirás que esa es la idea, claro. Pero no creas que con una obra subida a Wattpad ya eres digno del Nobel. Para madurar se necesita de la experiencia necesaria que sólo te la da el ejercicio de escribir diariamente.  Edwin Vásquez, escritor fotógrafo y artista plástico, tiene una rutina interesante: diariamente sube a Instagram el ejercicio matutino de pintura con el que empieza su jornada. 

Esto viene siendo una especie de calentamiento que lo prepara para abrirle la mente. Un bocadillo que apertura el apetito para continuar con el plato fuerte. Se me ocurre que podría iniciar el día escribiendo uno o varios microcuentos (buenos o malos) para luego enfocarme en la novela que quiero publicar.


3) Viajar

Cuando viajas, conoces. Cuando conoces, aprendes. Y cuando aprendes puedes escribir sobre ello. Para que tus personajes, ambientes y demás situaciones se sientan reales, este paso es indudable. Aquí expongo mi propia experiencia: siempre que necesité de inspiración, desbloquearme, reunir información, etc., viajé y logré mi meta.

Desde luego que no vas a gastarte los ahorros en ir por el mundo. Tranquilo. Simplemente necesitas deambular por algunas calles o pararte en la esquina más cercana para descubrir que el mundo es inspirador.

Si no te has convencido, pásate por la página turismomaso.com y lee este artículo sobre los beneficios de viajar.

 4) Corregir

Tan importante como escribir es  corregir. Ernest Hemingway decía: “Escribe borracho, corrige sobrio”. No vayas a tomarlo literal, podemos hacer la traducción más o menos así: "escribe inspirado y corrige sin inspiración". Si piensas que con que la ortografía sea buena es suficiente, ahí tienes el primer error. La parte más difícil de escribir es corregir porque se mira al texto como a un hijo, y a los hijos no se les quiere dañar. Pero como todo padre debe aprender a orientar a ese hijo en la dirección correcta.

Procura no hacerlo de inmediato, dale tiempo al texto para que añeje y para que puedas desvincularte de lo que has producido. El incansable Stephen King lo expresa así: "Escribe un borrador y a continuación déjalo reposar en un cajón durante unos meses antes de volver a leerlo. Después de esa lectura, todavía debes dejar reposar el manuscrito un par de días antes de empezar a corregirlo." Alguien más sugería que debes "atacar el texto como si fuera el de otra persona, buscando errores hasta donde sea posible".
 

5) Vivir intensamente

De algún lugar tienen que salir las palabras que hagan a tu obra un texto memorable. Así que hay que vivir tan plenamente, ser tan sensible a las cosas que pasan para que tu corazón explote con una lágrima.  Sólo así podrás alcanzar el éxito, especialmente si escribes poesía, ya que el punto principal de un poema es la expresión de los sentimientos.

Todo escritor necesitó de un aliciente para que sus obras llegaran a la inmortalidad: Edgar Allan Poe tenía sus drogas y su pobreza creciente, Hemingway su alcohol, Gabriela Mistral sus amores no correspondidos, Horacio Quiroga la constante sombra de la muerte y así la lista es extensa. 

El mismo Quiroga daba un consejo nada desdeñable: "No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino."

6) Estudiar a la competencia

Es una excelente idea pasar por la librería más cercana y reflexionar sobre el movimiento en el ambiente literario. Pero si te preguntas, ¿en qué va ayudarme estudiar a la competencia? Partiendo de la idea de que quieres vender tus libros, diré: para empezar podrás darte cuenta de los temas que están siendo producidos y si estos temas generan ganancias. Puedes irte a lo más vendido de Amazon y observar qué tipo de novelas son las que más se adquieren.  Averiguar cuál es la estrategia que ha toma el escritor en turno y cuál ha sido el volumen de sus ventas. En qué rango de precios se mueven los géneros que dominas y si a alguien ya se le ocurrió la idea que estás planificando.

Una cuestión mucho más importante que las ventas es la posibilidad de aprender de quienes ya llevan un tiempo en esto. Aprender de sus errores, de sus movimientos publicitarios pero también de sus cualidades literarias. Tengo un maestro en Edgar Allan Poe, adoro su forma de utilizar el idioma y si fuera contemporáneo, buscaría sus libros nuevos (he leído la mayoría) para entender cómo este genio logra conectarse con el público.

Estudiar a tu competencia te da la visión de dónde están las oportunidades de ser leído. También podrás notar en qué sitio se venden más los temas que te interesan, por ejemplo: que un libro de cuentos se compre con mayor frecuencia en una librería física que en un sitio web.

7) Buscar quién te lea

Dentro del universo editorial existe algo llamado "lector cero" que no es otro que una persona que se encarga de darle su opinión al editor sobre un libro antes de que se ponga a la venta para ver si el mensaje llega correctamente, e inclusive, antes de aceptarlo y contratar al escritor. Todos los escritores deberían tener un "lector beta" (así también se le llama). El gran Gabo publicó algunos capítulos de "Cien años de soledad" en revistas importantes para recibir la opinión del público.

Existe otro grupo de ayuda al escritor/editor que se denomina "lectores de sensibilidad", tema tratado por Jorge anteriormente y que se refiere a personas especializadas que emiten sus juicios acerca de determinados temas. Por ejemplo: una novela sobre discapacitados que no esté redactada con la terminología o el punto de vista adecuado puede llegar a ser un desastre por muy bien escrita que te haya quedado.

Pedir que alguien lea tus escritos antes de ver la luz te da una perspectiva no sólo de lo que puedas corregir sino también puede medirse el éxito de tu trabajo. Sin embargo si se la das al círculo que únicamente te alaba, mejor no lo hagas. He aprendido a tener dos opiniones encontradas: se la doy a alguien que seguro me dirá cosas buenas y luego a otro que espero me diga los males. Posteriormente hago un promedio de ambos. 

De cualquier manera lo que yo piense es lo que importa.


8) Volver a corregir

Sí. No basta una vez para dar por hecho que un texto está concluido. Es más, este texto fue revisado en varias ocasiones antes de que pudiera pensar en publicarlo. Lo sé, es terrible releerse, por eso está el punto anterior: pide que te lean y corrige lo que consideres es preciso. Si estás trabajando para una editorial no olvides que más correcciones hace mejores escritores y como consecuencia, hace más editores felices porque el producto tendrá mayor calidad desde el origen. Dicho sea de paso tu contrato será más jugoso y tendrás más ediciones.

Lo que la mayoría de escritores renombrados sugieren es que dejes el texto a un lado, que te olvides de él por un tiempo y que luego vuelvas a él para darle vida.

9) Aceptar las críticas

Este punto debes considerarlo mucho. También fui víctima del ego del escritor. Sentía que porque había escrito un puñado de cuentos o porque había puesto un libro en Amazon ya era la eminencia en el tema y nadie debía atreverse a siquiera cuestionar una palabra de mi obra. Pero estaba muy equivocado. Gracias a que entré en disciplina, en un par de años le hice 3 ediciones a mis libros autopublicados. Claro, para eso tuve que pedir opiniones entre mis amistades y luego entre personas que fui conociendo. Amistades blogueras o booktubers contribuyeron demasiado. No fue fácil, tuve que tragarme el ego. Pero al dejar reposar el primer hervor me di cuenta de que tenían razón, no me enfadé por la crítica y siempre les estoy agradecido la sinceridad.

10) Motivar a la lectura
Muchos de mis entrevistados para este blog respondieron afirmativo a la pregunta: ¿el escritor debe fomentar la lectura? No obstante antes de este proyecto, una amiga escritora me dijo que no, que ese era trabajo de los maestros. No podía creerlo. Inundaba las redes sociales con la publicidad de sus textos en busca de lectores pero creía que animar a que los demás lean no era su responsabilidad. Agrado quiere agrado, ¿no?

11) Concursar

La madurez literaria llegó a mí a través de los concursos literarios. Claro, concursos que valían la pena, con historia y categoría. Nada más impresionante que un escritor que puede presumir que "X" trabajo fue galardonado en "Y" certamen literario de entre miles. Eso te crea una imagen y la imagen es sumamente importante, pues si estás buscando que te publiquen, los editores lo que hacen es ver tu nombre y si les suena conocido tendrás mayores oportunidades.

El concursar (y ganar) ampliará tu currículum literario. Esas medallas le darán credibilidad a tus libros y querrán leerte con más confianza. 

12)  Hacer amistades


Se ha dicho que el escritor es una figura solitaria y sufrida. Pues es cierto, quizá únicamente cuando se sientan a escribir y concebir sus ideas. Muchos escritores tuvieron grandes amigos también escritores y eso amplió su fama. Claro que una amistad no se hace por fama, se hace porque los amigos son un tesoro y por más bohemios que creamos ser, necesitamos de una mano amiga de vez en cuando.

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